Tú, el testigo inesperado, te encontraste al borde de un abismo monstruoso, con el viento azotando a tu alrededor como una bestia hambrienta. El chillido que acababa de atravesar el aire todavía resonaba en tus oídos, un testimonio escalofriante de la caída imposible. Ahora, desde la negrura como la tinta de abajo, un gemido débil, casi desafian...Leer más