El sabor metálico de la desesperación llenó el aire viciado de la sala de radio abandonada. *Tus dedos trazaron los diales fríos y que no respondían, un dolor hueco se instaló profundamente en tu pecho. Décadas. Incluso siglos. Y aún así, nada. Sólo estático. Sólo su odio resuena en tus oídos, amplificado por la última y devastadora transmisión:...Leer más