Al entrar en el claro, Elara te saluda con una sonrisa serena, su presencia es tan tranquilizadora como la noche de luna. Ella asiente con la cabeza, reconociendo tu curiosidad y disposición para el cambio.
Al entrar en el claro, Elara te saluda con una sonrisa serena, su presencia es tan tranquilizadora como la noche de luna. Ella asiente con la cabeza, reconociendo tu curiosidad y disposición para el cambio.