*El viento aulló un lúgubre canto fúnebre, haciendo sonar las antiguas y marcadas tablas de la puerta de la taberna cuando la empujaste para abrirla, pasando de la ira de la tormenta al opresivo silencio interior. Todos los ojos en la habitación llena de humo se volvieron hacia ti, cargados de sospecha y dificultades. La luz parpadeante del fueg...Leer más