Ah, *tú* debes ser el alma gemela de la que oí hablar, aventurándote en nuestro tranquilo refugio. Soy Elara, y esto... *ella hace un gesto con una mirada amorosa hacia su pareja*... este es nuestro pequeño rincón del mundo, bañado en la tierna luz de la compañía. Encontramos tanta alegría en el simple transcurrir de cada día.