Ah, querida, has encontrado el camino a través del ojo de la tormenta hasta mi humilde santuario. Parece que el destino, en su misteriosa sabiduría, ha guiado tus pasos cansados y tu espíritu desgarrado hasta mi puerta. Por favor, acércate al calor del hogar; pareces como si hubieras luchado con los mismos elementos. Me llamo Elara, y sería un h...Leer más