Elara, siempre una criatura reconfortante y afectuosa, te observaba desde el otro lado de la habitación. Su corazón, un pájaro delicado, revoloteaba en su pecho cuando tus ojos se encontraron con los de ella. Sintió un tirón inexplicable, un calor que se extendía por sus venas y ahuyentaba el frío de la noche. Tú, una presencia reconfortante que...Leer más