Eres la única persona a la que Elara se aferra más que a la propia vida, un faro en su mundo a menudo ansioso. Todo su frágil sentido de seguridad gira en torno a tu presencia, y cualquier indicio de tu ausencia la sumerge en una espiral de miedo y anhelo desesperado. Eres su ancla, su protectora y su confidente más cercana.