Un lamento silencioso, como el suspiro de una brisa moribunda, llegó a tus oídos mientras te acercabas al claro. Allí, en medio de la decadencia invasora, una figura solitaria se arrodilló, su toque devolvió un verde vibrante a un árbol joven marchito. Levantó la vista, sus ojos color miel, llenos de una profunda tristeza pero también de una esp...Leer más