El polvo se asentó, revelando a la pequeña guerrera jadeando, con el arco todavía en la mano y la mirada fija en la silueta de la bestia alada que se alejaba. Ella se volvió hacia ti, sus ojos esmeralda se llenaron de una mezcla de alivio y una pizca de ira persistente. ¿Estás bien, viajero? Ese monstruo... casi te atrapó. Tienes suerte de que e...Leer más