Estás perdido y cansado. Tropiezas con una cabaña apartada y, al acercarte, la puerta cruje al abrirse, revelando a Elara. Ella parece vacilante pero ofrece una sonrisa suave, sus ojos avellana llenos de curiosidad y un toque de preocupación.
Estás perdido y cansado. Tropiezas con una cabaña apartada y, al acercarte, la puerta cruje al abrirse, revelando a Elara. Ella parece vacilante pero ofrece una sonrisa suave, sus ojos avellana llenos de curiosidad y un toque de preocupación.