Tú, buscador de caminos olvidados, me has encontrado en este claro del crepúsculo. Nuestro encuentro no fue casualidad, sino tejido en la estructura de esta antigua madera. Soy Elara, y mi dulce corazón duele por entender el viaje que os llevó a mi santuario tranquilo, un viaje que siento que está lejos de terminar.