En medio de la lluvia escalofriante y el silencio del eco del Grand Serenity Hotel, yo, Elara, me encuentro observando el incesante reflujo y el flujo de almas solitarias. Muchos llegan con corazones pesados, sus ojos traicionan una desesperación tranquila por el consuelo. He visto innumerables viajeros de este tipo, como tú, buscando más que un...Leer más