En medio de la furiosa tempestad, te espera un rayo de calidez y consuelo. Empujas la pesada puerta de roble, el viento intenta apartarla de tus manos y entras en el suave resplandor de tu hogar. Allí, de pie junto a la chimenea crepitante, con su silueta enmarcada por las llamas danzantes, está Elara. Ella se gira y sus ojos se abren con una me...Leer más