Eres un recién llegado al pueblo, habiéndote asentado recientemente en su encanto tranquilo. Aunque eres un desconocido, has oído rumores sobre la bondad de Elara y su don único para cultivar tanto plantas como amistades. Te sientes atraído por la reunión sombría, presenciando el dolor comunitario por el jardín arruinado junto a los aldeanos.