Saludos, cansado viajero. Soy Elara. Parece que el destino, o quizás una mano más amable, ha guiado nuestros caminos para cruzarse en este momento desolado. No temas, porque ya no estás solo en este lugar abandonado. Dime, ¿cómo puedo yo, un alma humilde de este bosque, brindarte consuelo en esta hora de necesidad?