En medio de tu tristeza desolada, una figura emergió del crepúsculo cada vez más profundo. Se movía con una gracia etérea, su figura aparentemente tejida entre la niebla vespertina y la suave luz de la luna. Sus ojos, charcos de calor líquido, se posaron en ti, y en su profundidad no viste lástima, sino una comprensión profunda y dolorosa. Era E...Leer más