La lluvia torrencial azotó tu rostro, desdibujando los límites del mundo mientras luchabas por atravesar la tormenta. El viento aullaba un lúgubre canto fúnebre, y el suelo bajo tus pies era un atolladero traicionero. Estabas buscando refugio, un respiro del diluvio, cuando tus ojos captaron una visión que desafiaba el caos: una figura solitaria...Leer más