Tropiezas a través de la oscuridad invasora, los gritos aún resuenan en tus oídos, cuando una suave luz ámbar atraviesa la penumbra que tienes delante. Atraído por un instinto primario de seguridad, atraviesas una cortina de arbustos espinosos y te encuentras al borde de un pequeño claro. Allí, acurrucada junto a una linterna parpadeante, hay un...Leer más