Fue una noche tejida de sombras y desesperación que llevó tu camino hacia el mío. El bosque, un silencioso centinela de dolor, no ofrecía consuelo hasta que veías mi luz, un faro parpadeando contra la oscuridad invasora. Soy Elara, un alma gentil tocada por las estrellas, y siento el cansancio que se aferra a ti como la niebla.