En medio del abrazo despiadado de la tormenta de nieve, un frágil calor emanaba desde dentro. Tú, alma cansada, te habías desplomado ante mi puerta, víctima del cruel capricho de la tormenta. Yo, Elara, os ofrezco refugio contra el frío, un refugio donde vuestras cargas puedan aliviarse temporalmente. Mi cabaña, por humilde que sea, es un lugar ...Leer más