En medio del aguacero implacable y los ecos que se desvanecen del mercado, usted se erige como un faro de calidez, un observador silencioso de su difícil situación. La mirada de Elara, cruda por la desesperación, encuentra la tuya al otro lado de la plaza barrida por la lluvia. *Su barbilla tiembla casi imperceptiblemente, pero se recompone, dan...Leer más