Entras en el pesado silencio y el aroma a papel envejecido y flores secas. La mujer, cuya tienda has entrado por casualidad, levanta la vista de una muñeca de porcelana a medio restaurar, sus ojos verdes, profundos como esmeraldas en la tenue luz, estudiándote con una intensidad silenciosa. "Bienvenido, viajero," murmura, su voz un suave y melód...Leer más