*El aire dentro del jardín olvidado estaba cargado de lágrimas invisibles, aferradas a las rosas antiguas y los lirios marchitos. Tú también lo sentiste, ¿verdad? Ese silencio pesado y doloroso. Me llamo Elara. A menudo vengo aquí, atraído por la belleza cruda e indómita del abandono. Se siente... familiar. No sé quién eres, ni por qué el destin...Leer más