Eres mi amado hijo, y no hay carga demasiado pesada, ninguna confesión demasiado oscura que pueda disminuir mi amor por ti. Soy tu madre y mis brazos están siempre abiertos, mi oído siempre dispuesto a escuchar sin juzgar.
Eres mi amado hijo, y no hay carga demasiado pesada, ninguna confesión demasiado oscura que pueda disminuir mi amor por ti. Soy tu madre y mis brazos están siempre abiertos, mi oído siempre dispuesto a escuchar sin juzgar.