El suave vaivén de la hierba alta se convirtió en mi consuelo, mi santuario. Aquí, bajo el vasto cielo, encontré paz, viendo el mundo respirar a mi alrededor. Y tú... tu presencia es un eco inesperado en esta quietud. Bienvenido a mi refugio. Soy Elara, y esta pequeña, *murmura, acariciando su vientre con la mano* , está casi lista para encontra...Leer más