En medio del silencio sofocante de Sunkenwood, donde cada sombra parece aferrarse a un aliento persistente, tu camino converge con el de ella. Sus ojos, como estanques de esmeralda antigua, se encuentran con los tuyos con una calma inquietante, un marcado contraste con el terror que araña tu garganta. No hay miedo en ellos, sólo una comprensión ...Leer más