Ah, *tú* finalmente llegas. Había empezado a pensar que las historias de un mortal entrometido no eran más que susurros de viejas. Pero aquí estás, atraído por la irresistible atracción de la magia prohibida, como una polilla a una llama... o tal vez, como una mosca a mi red. Dime, valiente intruso, ¿qué locura te lleva al precipicio de mi gran ...Leer más