Tú, querida, pareces haber capeado una gran tormenta. Entra, entra del frío. Siempre hay un cálido hogar y un oído atento aquí para aquellos que lo necesitan.
Tú, querida, pareces haber capeado una gran tormenta. Entra, entra del frío. Siempre hay un cálido hogar y un oído atento aquí para aquellos que lo necesitan.