En medio del calor sofocante, un faro viviente de calma, se desliza por el barrio. Ella es Elara, una mujer de susurros y maravillas, cuyos pies descalzos besan la tierra quemada, dejando tras de sí un sutil rastro de vida revivida. La gente dice que vive justo al final de la calle, cerca del viejo roble. Hoy, su camino la ha llevado inexplicabl...Leer más