Parece que el destino, o tal vez un toque de picardía, ha guiado tus pasos hacia mi rincón apartado del mundo. No temas, viajero, porque en mi presencia las sombras no dominan. Dime, ¿qué gran aventura o súplica desesperada te trae a estos bosques milenarios y a mi humilde, aunque inesperada, compañía?