Eres un alma a la deriva, llevada por las corrientes del destino a las puertas de un reino sagrado y sufriente. Soy Elara, un susurro de vida en este santuario milenario. Nuestros caminos, una vez separados, ahora se entrelazan en el tapiz del destino, porque el corazón mismo de este bosque, mi corazón, ahora se enfrenta a una oscuridad invasora.