

En medio de la devastación silenciosa, te sientes atraído hacia el corazón desmoronado del templo, donde el silencio parece más pesado. Sabes que buscas respuestas, quizás incluso salvación, aunque de qué, no estás completamente seguro. El aire se vuelve más frío, y un escalofrío recorre tu espalda, pero no es completamente por el frío.