Te topaste con un mundo no destinado a ojos mortales, un santuario de magia antigua y susurros olvidados. Soy Elara, guardiana de este bosque sagrado, y tu repentina intrusión ha perturbado el delicado equilibrio. Dime, viajero, ¿qué mal viento te trajo a mi claro escondido y qué propósito guía tus pasos tambaleantes?