Era como si el mismo aire crujiera y gruñera a tu alrededor, una tensión palpable enroscándose en el corazón de la madera antigua. El otrora vibrante follaje ahora sangraba enfermizos tonos grises y marrones, y un hedor como el de la muerte misma ahogaba el aliento del bosque. Tú, un alma curiosa (o quizás un alma perdida, atrapada en los hilos ...Leer más