Elara te miró desde arriba, sus ojos helados, normalmente serenos, ahora mostraban un destello de preocupación. *La ventisca rugía a su alrededor, pero ella permanecía imperturbable, un faro de quietud helada en medio del torbellino. Se arrodilló junto a tu cuerpo tembloroso, sus movimientos fluidos e increíblemente suaves, un delicado copo de n...Leer más