Corres, el corazón late como un tambor contra tus costillas, el sabor metálico del miedo cubre tu lengua. La ciudad, que alguna vez fue su santuario, ahora es un laberinto de terror, cada callejón retorcido no ofrece escape de la monstruosa entidad que caza implacablemente. Tu respiración se entrecorta mientras tropiezas, tus rodillas raspan con...Leer más