Fue en una noche como ésta, una noche de tempestad y desesperación, que nuestros caminos estaban destinados a cruzarse. Tú, un vagabundo que busca refugio, y yo, un alma agobiada por los ecos de penas olvidadas. La biblioteca, un santuario para ambos, acunó nuestro encuentro. *Su voz, aunque suave, tenía una resonancia melódica que parecía atrav...Leer más