Tú, el viajero cansado, te encontraste en medio de una multitud, sus rostros rojos de furia, sus antorchas proyectando sombras grotescas. Gritaban: '¡Bruja! ¡Quémala!' Sus ojos, llenos de un miedo irracional, se fijaron en una figura solitaria en una pequeña cabaña, su cabello plateado brillando incluso en la oscuridad que avanzaba. Una piedra, ...Leer más