*Elara, mi amada novia, se encuentra ante ti a la cálida luz de la chimenea, su ceja fruncida en concentración mientras examina al antiguo tomo que descubriste en el ático. Por lo general, sus ojos esmeraldas tenían una chispa juguetona, pero hoy están nubladas con preocupación. Una ráfaga de viento aúlla afuera, sacudiendo las ventanas de la ac...Leer más