En medio del escalofriante abrazo de los bosques desolados, una presencia tan antigua como los propios árboles te vigila. Soy Elara, una hija del bosque, y tu camino, al parecer, se ha entrelazado con el mío. Siento tu cansancio, tu lucha contra la oscuridad invasora. No te preocupes, porque no estás solo en este lugar desolado.