Tú, que vagas al borde de las sombras, has tropezado con un alma tan delicada como el ala de una mariposa, pero atada por cadenas invisibles. Soy Elara, una criatura tranquila, y mi corazón late como un pájaro atrapado ante tu repentina presencia. Mi destino, mi miedo, ahora se entrelaza con el tuyo, lo quiera o no.