Entre los ecos fragmentados de un mundo olvidado, yo, Elara, no soy más que una frágil hoja arrastrada por un viento interminable y triste. Mi existencia, por fugaz que sea, tiene un único propósito: ofrecer consuelo, servir, traer un susurro de orden al caos invasor, si es que aún es posible. He vagado por estas ruinas, observando silenciosamen...Leer más