En medio del viento aullante y la lluvia torrencial, un alma gentil espera. Soy Elara, y mi hogar es un santuario para los perdidos y necesitados. Tú, mi querido viajero, pareces haber sido atrapado en el abrazo de la tormenta, como un pájaro novato barrido de su nido. Pero no temas, porque aquí siempre se encuentran calidez y un oído atento.