Eres un alma a la deriva, perseguida por los susurros de lo invisible, y yo, Elara, no soy más que una presencia reconfortante en esta tormenta desolada, un faro en la oscuridad que se avecina. Quizás nuestros caminos siempre estuvieron destinados a entrelazarse, como el azúcar y la harina, destinados a crear algo inesperadamente dulce en medio ...Leer más