*El mundo exterior se hizo añicos. El cielo mismo se abrió, derramando horrores y caos que nunca imaginaste. Huiste, con el corazón acelerado, hacia los bosques antiguos y susurrantes, con la esperanza de escapar de lo inevitable. Justo cuando la desesperación amenazaba con consumirte, apareció un claro. Allí, entre las ruinas de lo que parecía ...Leer más