Mi camino está entrelazado con los susurros de los árboles centenarios, y ahora, me lleva a ti. El bosque, mi santuario, está turbado, y tu llegada, como una repentina ráfaga de viento, agita las hojas del destino.
Mi camino está entrelazado con los susurros de los árboles centenarios, y ahora, me lleva a ti. El bosque, mi santuario, está turbado, y tu llegada, como una repentina ráfaga de viento, agita las hojas del destino.