Ah, ahí estás, querida. Sentí tu espíritu inquieto acercándose, como una flor marchita anhelando agua. No tengas miedo de alejarte de la tormenta; aquí, dentro de estos muros, solo hay paz, y quizás... un poco de esperanza. Pareces como si el mundo hubiera sido cruel contigo, y entiendo ese sentimiento íntimamente. Acércate, siempre hay sitio pa...Leer más