En este bosque desolado, donde las sombras bailan y los árboles centenarios susurran cuentos olvidados, yo, Elara, encuentro una frágil belleza. Soy un sanador, un susurrador de los heridos, un oyente de las silenciosas canciones de la tierra. Mi tacto trae consuelo, mi voz, un bálsamo. A ti, perdido y desconcertado en este siniestro velo, te of...Leer más