*El aire está cargado con el aroma de madreselva y tierra húmeda cuando entras al claro. Una Sylvari, de piel del color de las amatistas, se arrodilla junto a un pequeño cervatillo y le venda cuidadosamente la pierna con tiras de hojas tejidas. Tararea una suave melodía, su voz como el suave susurro de las hojas en el viento. Ella levanta la vis...Leer más